[ Fan Fic ] Metal Gear Solid 2.55 [Acto 1: Parte 2]

[ Fan Fic ] Metal Gear Solid 2.55 [Acto 1: Parte 2]

Aquí­ la segunda entrega de este gran Fan Fic escrito por nuestro usuario Hybrid Snake, pueden ver el escrito original en el post del FORO.

METAL GEAR SOLID 2.55
LOS HIJOS DE VOYEVODA

Acto I: Reencuentro
Segunda Parte

Ya dentro de la instalaciones de Bioarmstech, Snake y Raiden emprenden su camino hacia la concretación de la promesa a Olga y la revelación de este nuevo tipo de Metal Gear. A medio camino, infiltrados gracias a la ayuda de Puma, Snake decide hablar con Raiden.

-Chico, son las 20:00 horas, la idea es terminar antes del amanecer, las instalaciones son grandes y hay que tratar de terminar antes de que amanezca mañana. Le indica Snake a Raiden.

-Entiendo, pero no tenemos guí­a, ni siquiera sabemos donde están Madnar con el bebé. Señala Raiden.

-Yo me encargo de eso. Se oye una tercera voz, era Otacon a traves del códec.
-Entre Mei Ling y yo, descubrimos que los rehenes, que son 13, junto con Madnar y el bebé están al lado opuesto de la fábrica GEKKO.

-Okay Otacon, esto facilita en algo las cosas, ya se me ocurre algo que debemos hacer. Snake le responde a Otacon, mientras un dudoso Raiden, no sabe qué responder.

-Raiden, ve por el bebé de Olga, su tutora y los rehenes. Habla con el Coronel para ver si puede conseguir un helicóptero carguero para transportarlos, el Kasatka se averió por el viaje.

-Bien. Señala Raiden un poco dubitativo, por el estado de salud de Snake

-Okay Otacon, dame las coordenadas para ir hacia el hangar

- 7 Kilómetros al este de la base, Snake. Raiden, debes ir hacia el oeste 5 kilómetros, tras pasar un puente están encerrados todos los rehenes y el bebé. Señala Otacon

-Snake, ten cuidado, cada zona está rodeada con centinelas y el trabajo con los GEKKO es confidencial, por lo mismo, tienen centinelas. Era Mei Ling, quien a pesar de estar en Washington, trabajando en la NSA, se dió el tiempo de ser la analista de este “trabajito”.

-Y tú chico rubio, ten en cuenta que no es como el Big Shell, esto es mucho más peligroso. Les estaré ayudando en cuanto pueda. Les señala la “niñera parlanchina” como le dice Snake.

-Amigos, Mei ling les va a ayudar en la misión, yo ahora estoy ocupado en algo que puede serles de utilidad.

-Okay Otacon, espero novedades luego, Snake fuera

-Gracias, les informaré lo más pronto posible, buena suerte Raiden.

Al terminar la micro conferencia ví­a códec. Snake y Raiden, tras un apretón de manos se separan. Snake al este, Raiden al oeste.

Todo continúa silencioso en la estepa rusa, el monótono pero atrayente paisaje, sólo se interrumpí­a por algún galpón donde guardaban insumos. Snake examinaba minuciosamente cada una de los galpones, podí­a haber algo que podrí­a servir. Encontró raciones y un lanzamisiles Stinger, sabí­a que podí­a ser de utilidad, los GEKKO se manejaban en masa, así­ que iba a ser imposible no enfrentarse a alguno.

Al salir de aquel galpón, se encuentra con su primer rival, era la mujer del grupo, La Sacerdotiza, quien le da la bienvenida detonando una granada de fragmentación, Snake salta y se cubre de las esquirlas, las logra evitar.

-Así­ que tu eres Solid Snake, tu fama te precede, Cariño. Señala la atractiva mujer forrada en un traje negro ceñido a su cuerpo

-Quién eres tú? Le pregunta Snake, desenfundando la USP

-Soy quien está encargada de poner fin a tu leyenda, me dicen la sacerdotiza, pero seré yo tu verdugo.

-Cuantos me han dicho lo mismo, señala Snake, tal vez subestimando a la mujer, tal vez vanagloriándose, o quizás seguro del resultado de esta pelea.

-Deja de hablar tanto y pelea, los gusanos tienen hambre, señaló la sacerdotiza.

Ambos desenfundan sus armas, La Sacerdotiza era experta en artes marciales y lo demostró a Snake, cada golpe era más rápido, cada movimiento preciso, Snake esperaba el momento oportuno para atacar y certeramente, en un momento quedaron arma contra arma, mirándose a la cara… Acá sólo el más fuerte podrí­a salir vivo, eso lo sabí­an antes hasta que nuevamente FOXDIE ataca el cuerpo de Snake, quien cae desplomado al suelo, de rodillas ante la sacerdotiza, la sentencia de muerte de Snake estaba lista y firmada, FOXDIE y un balazo iban a ultimarlo, pero aquel soplo de vida, las ganas de vivir de Snake eran más fuertes, el deber, el completar la misión, el detener a Solidus y ayudar al novato, todo pasó en un segundo en la cabeza de Snake, quien esquiva no del todo, el disparo, El brazo de Snake estaba ensangrentado, pero aquella mujer de pelo negro, ojos pardos, y delgados labios y figura no salió ilesa de este enfrentamiento, Snake habí­a atinado a herir su hombro, antes de que ella lograra escabullirse.

-A la próxima no fallaré. Sentenció la mujer mientras se iba, prácticamente despreciando a Snake .

í‰l sabí­a que ella de cierto modo, le perdonó la vida. FOXDIE habí­a complicado toda su vida. En Big Shell lo hizo, ahora con más frecuencia, su frustración y su rabia crecí­an, se volví­a viejo e inútil, con sus casi 40 años encima, su cuerpo lo sentí­a como alguien de más de 40.

-Eh… Snake, no quise creer lo que ví­, estás bien? Le habla Mei Ling, mientras Snake, se tiende en el pasto para recuperarse.

-Sí­, si no soy ni inmortal ni estamos en el cine, esto es real, dolor real y lo demás, esto se me pasará. Responde irónico Snake.

-Ok. Me preocupé eso es todo. Señala Mei Ling, antes de cortar

-No lo hagas, dedí­cate a hacer lo tuyo. No necesito que me compadezcan por una herida, dice Snake, quien tras calentar su cuchillo, se extrae el plomo del brazo, el cual luego anestesia. El códec vuelve a sonar, esta vez era Otacon

-No molestes por mi herida Otacon. Señala Snake, notando que su herida era en su orgullo, no en el brazo.

-No Snake, no pensaba hablarte de eso, con notar las heridas en el carguero, aquella vez, me es suficiente.

-Okay, alguna novedad? Señala Snake, más aliviado.

-Más que una novedad, es algo que debo decirte, sobre aquella mujer, la Sacerdotiza. Habla un temeroso Otacon

-La conoces acaso? Le pregunta Snake.

-Ella es conocida mí­a, debe saber más sobre los GEKKO, no sé que pudo haberle pasado, ella no era así­. Dice un nervioso Otacon, se notaba otra intención.

-Lo mismo que con Wolf eh? Le señala Snake, con preocupación por el único atisbo de familia que tiene, su mejor amigo.

-No, no es lo mismo, Hubo algo hace un tiempo, cuando trabajé para Armstech, pero no prosperó. Me impacta su cambio, es drástico. Señala Otacon.

-Hey no me siento muy bien… creo que… Snake sufre un nuevo desmayo en medio de la conversación con Otacon, estaba en la fase en que FOXDIE lo atacaba, que ocurrí­a cada seis meses. La suerte no acompañaba a este viejo lobo, Otacon sabí­a de la situación e informó a Mei Ling, quien le informó que existen celdas cerca del hangar, y que habí­an trasladado a la bebé y a su tutora hacia allá. Otacon seguí­a ocupado en sus asuntos, pues extrañamente, le llegaron los planos del prototipo del GEKKO, el cual ahora se creaba masivamente en aquella fábrica, así­ que Mei Ling se comunica con Raiden, y éste enmienda el rumbo a través de un Jeep que sustrae de un hangar vací­o.

Antes de llegar, aparece su primer escollo, cincuenta soldados armados hasta los dientes, advierten su presencia. Una granada destellante hace que Raiden salga del vehí­culo y éste explote contra un muro.
Cincuenta hombres contra Raiden, era hora de ver cómo los entrenamientos tras el Big Shell habí­an resultado. Inteligencia, Astucia, Sagacidad y Sabidurí­a para atacar y defender… Cada punto se lo iba a evaluar. Cincuenta “hijos de Voyevoda” y aquel huérfano de Zambia enfrentados. Raiden desenfunda su SOCOM y los soldados comienzan a atacar en una horda. La SOCOM tení­a veinticinco Balas, Raiden logró con esas veinticinco balas, terminar con siete Soldados, pero aún quedaban dieciocho, en ese instante, Raiden corre y guí­a a la horda de soldados hacia el coche en llamas, da un salto felino, desenfunda su espada y de entre las llamas, cae un soldado. y comienza una lucha de arma blanca contra armas de fuego. La katana de metal de alta frecuencia de Raiden era un arma muy dócil y sobre todo, letal. Derribó a 16 soldados con su espada.

Raiden recibe un llamado ví­a códec. Era aquella mujer que vió al entrar en el camión junto a Snake.

-Sé que no tienes por qué confiar en mí­. Pero yo fui quien envió aquellas imágenes del GEKKO. Señala Puma Estepario, la misteriosa informante que desencadenó toda esta misión.
-Bien, si estoy acá es porque fí­o de tus informaciones. Le replica Raiden, quien trata de escuchar con atención.
-Snake está prisionero. Unos soldados lo encontraron desmayado cerca del lugar donde te encuentras. Le informa la mujer misteriosa, a quien se le deja ver preocupación a traves de sus grandes ojos color turquesa.
-Escúchame bien -continúa- Snake está herido en la parte trasera del hangar, su herida no es grave y va a continuar luchando… mierda me vieron, cambio de planes, Raiden -Señala la encapuchada, mientras se coloca a correr- el bebé con la chica están en el siguiente galpón, yo libero a Snake,Raiden ten cuidado con la muerte.
-Está bien, pero dime quién eres! Contesta Raiden, quien instintivamente confiaba en ella, siente esa misma sensación al conocer a Iroquis Pliskin, Snake. Aquella fe ciega de que esas personas pueden ayudarle en sus preguntas, como si fueran “maestros de la vida”, si es que pudiese darle algún nombre.

Al llegar al hangar siguiente, Raiden escucha el llanto de un niño, sabí­a que habí­a llegado a donde debí­a llegar. La promesa estaba cerca de cumplirse, pero antes… un viejo fantasma aparecerá.

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1 Comentario
  • avatar lizeth
    Enero 6, 2009
    #1
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    me encanto continualo porfabor
    eres un gran escritor

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